Fotoenvejecimiento. Qué es y cómo prevenirlo

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Para muchos de nosotros unas buenas vacaciones comienzan el primer día que vamos a esa cálida playa que tanto nos gusta, nos tumbamos o simplemente nos acercamos a la terraza del restaurante cercano y podemos disfrutar del sol. Toda esa placentera sensación de días largos y luz intensa que tenemos en verano no tenemos por qué rechazarla por miedo a las consecuencias en nuestra piel.

Por este motivo creemos que lo más adecuado es hablarte de cómo se envejece nuestra piel, las diferentes formas de prevenirlo y si ya está instaurado, como tratarlo.

¿Qué es el fotoenvejecimiento?

Consiste en el deterioro prematuro de la piel a causa de la exposición repetida a radiación ultravioleta (UV) del sol o de una fuente artificial (como una cabina de bronceado). La diferencia fundamental con el envejecimiento cronológico que sufre nuestra piel es que los rayos UV alteran el funcionamiento normal de nuestras células, es decir, una célula envejecida no se repara igual porque cada vez dispone de menos energía de reparación o la piel se ve menos firme porque ha ido perdiendo colágeno y elastina con el tiempo. Sin embargo, cuando la radiación UV alcanza las células que se encargan de reparar la piel, produce un daño y mutaciones en su ADN, generando una regeneración incorrecta hacia la producción de arrugas, manchas o tumores cutáneos.

 
 

SIGNOS DE FOTOENVEJECIMIENTO

  • Capilares rotos en nariz, escote y mejillas.
  • Labios frágiles que pierden color y definición.
  • Manchas pigmentadas.
  • Arrugas alrededor de la boca y ojos.
  • Queratitis actínicas: manchas escamosas, ásperas y rojizas, que son lesiones precancerosas.

 

 

 

 

 

 

El aspecto que tendrá una piel envejecida será de menor firmeza, coloración heterogénea con manchas dispersas o diferentes tonalidades, arrugas en diferentes grados de profundidad, labios sin volumen y coloración; en general, una piel que indica una edad mayor a la cronológica.

¿Cómo puedo prevenir el fotoenvejecimiento?

Dado que cada vez es más frecuente la aparición de lesiones secundarias a la radiación solar y ha aumentado la incidencia de lesiones premalignas y de melanoma, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estipulado una serie de recomendaciones generales para cuidarnos bajo el sol:

  1. Las medidas físicas como sombreros, gafas de sol y prendas de vestir, son la mejor protección.
  2. Las zonas expuestas a los rayos UV deben ser protegidas mediante un filtro solar de amplio espectro y con un factor de protección de más de 30 (FPS). Se debe aplicar de forma abundante y renovándola cada dos horas.
  3. Evitar la exposición en horas centrales del día y cuando la radiación es mayor entre las 10 y las 4 de la tarde. En el caso de exponerse, utilizar un FPS alto y siguiendo las indicaciones previas.
  4. Aprovechar las sombras, aunque hay que recordar que sombrillas, árboles o toldos no protegen totalmente, por lo que debemos utilizar un filtro solar.
  5. Evitar la utilización de cabinas bronceadoras pues aumentan el riesgo de cáncer y la lesión ocular si no se utiliza la protección adecuada.
  6. Proteja a los niños. Los niños suelen ser más vulnerables a los riesgos ambientales que los adultos. Cuando estén al aire libre, hay que protegerlos de la exposición a los rayos UV y en el caso de bebés deben permanecer siempre a la sombra.

¿Qué tratamiento necesita mi piel?

La medicina estética actual tiene tratamientos de menos a más invasivos para dar solución al fotoenvejecimiento, por lo que vamos a explicar las diferencias para que puedas elegir el tratamiento que más se adapte a ti.

  • Dermatocosmética despigmentante: Todos los cosméticos o cremas que contienen agentes despigmentantes pueden ser usadas en los casos de manchas muy superficiales y claras, pero necesita de mucho tiempo de aplicación (durante meses) y conseguiremos parcialmente igualar la tonalidad de nuestra piel.
  • Luz pulsada intensa (IPL): Es el tratamiento más recomendado en el momento actual dado sus buenos resultados siendo el menos invasivo. Consiste en la aplicación de un haz de luz intensa en la piel que promueve la formación de colágeno secundario al calor producido en las capas profundas de la piel, mejorando la firmeza y textura de nuestra piel. También elimina todas las células pigmentadas, haciendo desaparecer las manchas secundarias al sol y consiguiendo igualar la tonalidad a nivel facial. Es preciso realizar de 4 a 6 sesiones para tener resultados óptimos y se recomienda la aplicación de cremas anestésicas previamente para evitar cualquier molestia durante la aplicación de la luz.
  • Peelings químicos: Se basa en la aplicación de sustancias químicas que producen la exfoliación de las diferentes capas de la piel, en función de la profundidad que se alcance con el peeling. Lo que conseguimos es la eliminación de las células pigmentadas, la desaparición de todas las marcas generadas por el sol como son arrugas incipientes y queratitis; es decir, obtendremos una renovación completa de las capas de nuestra piel. Al ser un tratamiento más invasivo debemos tener precauciones estrictas y hasta pasado el tiempo de recuperación de la piel no es posible complementarlo con otros tratamientos.
  • Láseres ablativos: Al igual que el peeling químico, se realiza eliminación de diferentes capas de la piel en función de la penetración en profundidad del láser. Este tratamiento es de los más invasivos dentro de la medicina estética, por ello debe realizarse baja indicaciones estrictas, con precauciones y en función de la piel del paciente. Los resultados son muy buenos pero debemos asumir los posibles efectos secundarios del procedimiento, a mayor invasión mayor riesgo.

Conociendo la forma que tiene de envejecer nuestra piel y la influencia del sol, podemos ponerle solución  a las consecuencias que vemos en nuestro rostro sin tener que eliminar esa sensación agradable de tumbarnos bajo el sol. 

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@1Gestimedica1

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